Aquí llegué entre lo Divino y lo Humano

Dando vueltas entre el Cielo y la Tierra llegué aquí ni Divina ni Humana.

Siempre quise escribir. Llevo años intentándolo. Este creo que es mi año. Dicen que después de tocar fondo sales catapultado si has reconocido que ese lugar en el que has estado doliéndote no es tu lugar. Ese lugar...."los Infiernos". Es curioso que la palabra Infierno produzca rechazo. Nadie quiere ir al Infierno. Pero vivimos constantemente en él. O así lo creo yo. Al fin y al cabo, ¿qué es el Infierno? ¿qué es el Cielo? Por qué el Cielo es mejor que el Inferno?

El Infierno es necesario. Es necesario no para castigar a los "malos", a los pecadores, sino para poder saber lo que realmente es el Cielo. Hay muchos Infiernos y muchos Cielos. Y diariamente los vivimos. Todos queremos estar en el Cielo, en la Gloria, pero lo cierto es que la mayoría vivimos en nuestros pequeños infiernos. Esos infiernos que nosotros mismos creamos esperando conseguir nuestro Cielo. Y es que no estamos en el Limbo. No estoy segura de que el Limbo exista. Parece ese sitio intermedio, ni bueno ni malo en el que se permanece esperando el Gran Juicio. Es una sala de espera. Es ese sitio en el que permanecemos mientras nos llega la invitación al Cielo. Allí pasamos nuestros dias, nuestras noches, considerando que somos más o menos felices si estamos viviendo algo más o menos parecido a lo que nosotros hemos pensado que es el Cielo. 

 

Si. Cada uno de nosotros tiene una idea de lo que es el Cielo, asociando el Cielo con la Felicidad. Así pues, la Felicidad tiene que ser de color azul celeste. Y la de cada uno es de un tono de azul: azul cielo, azul turquesa, azul marino, azul eléctrico, etc. No es de color rosa. Es azul. Esta asociación de colores me lleva a pensar en algunas consideraciones sociales profundamente arraigadas. Pero no es esto en lo que quiero pensar ahora. Ahora estoy pensando en el Infierno, el Cielo y el Limbo.

Decía que este es mi año. Bueno, mi año comenzó el año pasado. O tal vez a finales del antepasado. Empecé a volver a tomar decisiones. Curiosamente todas ligadas a mi corazón. Digo curiosamente porque la sociedad nos pide que tomemos decisiones con la cabeza no con el corazón. Pero si el corazón no late estás más cerca del Infierno que del Cielo. Al menos para mi. Late o vibra. Pero yo creo que esas decisiones que tomé con el corazón estuvieron muy pensadas por lo tanto no están descolgadas de mi mente.

Con "Ni Divino ni Humano" empiezo a hacer volar por el mundo  mis cielos y mis infiernos diarios. Dibujo públicamente mi Limbo. Aunque creo que viviré siempre en el Limbo porque el Cielo es el lugar de lo Divino, y no soy una diosa, y la Tierra el lugar para lo raza humana, aunque si lo que conozco como tal es ser humano, tampoco lo soy. POr eso estoy y estaré siempre entre lo Divino y lo Humano.

 

 

 

 

nidivinonihumano@gmail.com